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lunes, 18 de febrero de 2013

vuelve libre.

Hoy en día, volver a casa sola y tarde, se convierte en un acto revolucionario.
Transgredir todas las alarmas del "te puede pasar algo", es una reivindicación
de que el miedo a la violación o la violación en si misma,
no nos va a encerrar en casa.
Que somos libres de movernos en el tiempo y el espacio.


Camille Plagina, feminista norteamericana denomina la violación como un riesgo inevitable, adjunto a nuestros cuerpos leidos como mujer.
Al pensar la violación así, como circunstancia política del heteropatriarcado,
podemos encajarla de forma diferente en nuestro imaginario.
"No sentir vergüenza por estar vivas, sino levantarnos, recuperarnos lo mejor posible;
no se trata de negarlo, o de morir, se trata de vivir con"

De vivir con el hecho de que a las mujeres libres las violan por la calle,
empoderémonos.

La sociedad piensa que la superioridad del violador es simplemente física, 
pero esto no es cierto, está avalado para cometer ese acto por esa misma sociedad.
A las mujeres no se nos prepara para defendernos, ni a golpear, ni a agredir.
Se nos enseña la delicadeza, a evitar el peligro y "ser buenas chicas".
Porque si eres una buena chica nunca te pasará nada malo.
Y si no lo eres, ya tienen preparado tu castigo.




lunes, 3 de diciembre de 2012

no más traumas

La sociedad ya sabe que hay traumas insuperables que acontecen a las mujeres en algún momento de su vida. Acontecimientos insalvables de los que jamás nos repondremos (o al menos, no nos debiéramos reponer).

Se me vienen a la cabeza dos en concreto: el aborto y la violación.

Nos habéis contado lo poco deseable que es un aborto, el desconsuelo que supone y las secuelas físicas 
y psicológicas de por vida que conlleva. Nadie quiere abortar, y la que lo hace paga su precio. 
Pero no tiene que ser así, no siempre. Hay mujeres que sienten como único trauma 
del proceso pagar 600 Euros; todo un sueldo. 
No hay acto mayor de empoderamiento femenino que el control de su maternidad. 
Y sí, voy a decirlo, a mujeres a las que les gustó abortar.

Por otro lado, la violación. El miedo a ella controla nuestros horarios, nuestra compañía, nuestra actividad, nuestras decisiones y las de nuestras madres. Nos enseñan a evitarla pero jamás a enfrentarla, es decir, está bien que no volvamos solas por la noche pero nadie habla de asesinar a nuestro atacante. Una mujer violada es una mujer marcada de por vida, una violación jamás se supera. Nadie nos cuenta como se sale de esa experiencia, pero en cambio hay millones de redacciones de como se jode tu vida sexual, tu vida personal, tu cuerpo y tu mente. 
Hay un mensaje muy sutil "Si lo superas es que no lo sufriste demasiado". 

Nuestros coños tienen derecho al placer, no derecho al trauma insuperable, porque amigas todo en la vida se supera: no existen dolores universales y menos como consecuencia de nuestra libertad. El fomentar el miedo a estos dos sucesos, no es más que fomentar el control sobre nuestros cuerpos. 
El pecho de la mujer sobrevive a todo el dolor que pueda infringirle el patriarcado.
No somos mártires de vuestro sistema.





miércoles, 21 de noviembre de 2012

violencia cotidiana



Si nos piropeáis por la calle tenemos que asumir que es un gesto 
de finura delicado, pura galantería;
¿Quién ha piropeado a una chica y esta se ha
 girado para pedirle una cita?
¿Ninguna? 
Tranquilos, no es porque nos dé putoasco, sino porque sabemos que la forma de 
haceros saber que nos gusta, es pasar de forma indiferente por delante y seguir caminando. 
Nos gusta hacernos las difíciles,
y está visto que funciona, seguís haciéndolo una y otra vez. Gracias.
Gracias por ejercer un poder sólo porque podéis hacerlo.

Nos encanta que nos toquéis por la calle, en el metro o en el ascensor. 
No os cortéis, ¡estamos para eso!

Nos vestimos y arreglamos para vosotros.
 Si nos ponemos falda, maquillamos, mostramos el cuerpo o nos emborrachamos,
 es solamente para que nos folléis. Queramos o no.

Si os rechazamos, es muy eficaz que nos insultéis y gritéis, 
a veces estamos poco domesticadas y hace falta que se nos meta en vereda.
Cuando una mujer dice NO, no siempre significa NO. 
Muchas gracias también por esto. 
Ya sabéis que las mujeres estamos locas 
y no sabemos lo que decimos, gracias por saberlo vosotros mejor.

Si fuerzas a tu novia a mantener relaciones sexuales, está clarísimo que jamás podría
ser considerado una violación, cuando aceptamos tener relaciones dentro de la
pareja la primera vez, asumimos todas las demás veces que os apetezcan.
Sabemos que los hombres son incapaces de controlar sus instintos y que
cuando empezáis ya no podeis parar.
Estamos para que nos abordéis sexualmente.

Gracias a los señores jueces por valorar que si seguimos con vida o no tenemos demasiados golpes, 
es porque realmente queríamos que nos violaran. Salvar la vida es una prueba 
que juega en nuestra contra. Normal. 

Gracias por educarnos para no ser violadas, antes que enseñar a los hombres a no violar, y para eso acotar nuestros horarios, los sitios en los que podemos estar, lo que podemos hacer y con quien estar.


Me encanta darme cuenta de que vivimos en un mundo tan sumamente miserable.
Gracias.







domingo, 4 de noviembre de 2012

mi cuerpo, mi uso



"- Si vas utilizando tu cuerpo para conseguir cosas, no te quejes de que lo utilicen los demás"

Nuestro cuerpo es nuestro, y podemos utilizarlo. Como nos de la gana.
Para librarte de multas de tráfico, prostituirlo o
para abortar.
Los cuerpos cambian a las manos de otro poder: EL QUE LES CORRESPONDE.
Y eso da mucho miedo porque si no nos controlan ELLOS, están perdidos.


No te pongas falda, te pueden violar.
No vengas sola por la noche, te pueden violar.
No muestres carne, te pueden violar.
No seas una puta, te pueden violar.
No seas lesbiana, te pueden violar.
No viajes sola, te pueden violar.

El patriarcado usa el miedo a las agresiones sexuales (y las propias agresiones sexuales), 
para contener la libre circulación de nuestros cuerpos, 
y en muchos casos es un precio que se nos hace pagar por romper su dominio.

Nos dicen como vestirnos, nos gritan cosas por la calle que no queremos escuchar, 
nos acosan, nos pegan, nos violan y nos matan.
Pero aquí seguimos. Dispuestas a luchar.