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jueves, 14 de marzo de 2013

Belladonna


Que viva la empoderación de la mujer en el porno mainstream!

La sonrisa de Belladonna nos trae la dimensión  
pornográfica del embarazo y la maternidad. Enamora.





Trata el embarazo y la maternidad, sobre todo el periodo de lactancia, como estadios de hipersexualidad, que durante años se han empeñado en demoler, destrozar y borrar. El deseo sexual de las madres es tabú y además da asco. Pero Belladonna es mágica y muestra sus orgasmos a través de la extracción de leche materna o el parto como el momento más pornográfico de su vida. No es sólo arte, también es denuncia.

Esta actriz, conocidísima en la industria comercial del porno, es una de los potenciales más potentes de postporno que he encontrado. Renuncia al papel que tenían para ella y hace lo que le da la gana. Una delicia.




martes, 29 de enero de 2013

FollaConLaRegla

A follar con la regla, sí.

A follar sin preocuparse de lo que piense nadie, 
ni de manchar, ni de no gustar, ni pensar más allá. 
Concentrarse sólo en que la experiencia se multiplica, 
pensar sólo en tu cuerpo y en como lo dominan tus pulsiones y fluidos. 
Aprovechar  tu momento más loba para cabalgar hacia el orgasmo.

No existe ningún problema para realizar ningún tipo de práctica 
sexual mientras menstruamos, cuando conseguimos deshacernos
de tabús y miedos impuestos.

Libérate, mancha, folla, grita, muévete 
y siente todo el poder que te regala tu útero.


miércoles, 16 de enero de 2013

deseo(me)


El deseo sexual de las mujeres es un tema inherente a la historia del feminismo:

Las primeras sufragistas que concebían el sexo potencialmente peligroso para las mujeres 
y gritaban NO AL SEXO,  Enma Golman que quería bailar y sentirse libre en sus relaciones
 sexuales, las americanas de los EEUU rompiendo la identificación sexualidad-reproducción, 
las españolas de los 80 que defienden que la vagina no es EL órgano sexual,
o las lesbianas madrileñas que reivindican el deseo por ellas mismas, 
tachando a las heterosexuales de colaboradoras con el enemigo.

Es muy divertido ver como a través de los años de historia feminista los discursos 
van cambiando, como se crean, se rompen, se transforman o se innovan.
..pero nada me aclara el tema del deseo sexual,
nada calma mi idea de salir al mundo desnuda...

La única diferencia monumental que se me ocurre entre el deseo sexual femenino 
y el de los machos, es que el nuestro ha sido negado y censurado a través de la historia
y hoy, de una forma algo más camuflada, sigue siendo así.

Nos han negado mi sexualidad, la masturbación, el libertinaje, 
la homosexualidad y la promiscuidad, y ha sido empleado 
para el uso y disfrute de hombretones machudos.
Follamos para daros hijos, daros placer o poneros cachondos.

Sólo se me ocurre una manera de defender nuestro deseo, 
y es haciéndolo público, sacándolo de la esfera de lo privado, 
de lo íntimo, de lo sucio. 
Compartiendo con la tierra el placer.



Yo reivindico mi deseo, mi deseo por los hombres (sin privilegios) y las mujeres, mi deseo por mi cuerpo, reivindico todas y cada una de mis masturbaciones más clandestinas en los sitios más insospechados, reivindico mi excitación sexual incontrolada y constante, y reivindico mis formas de calmarla. Reivindico el placer que me supone el sexo oral y el haber deseado ser follada desde más o menos los 8 años, reivindico mi curiosidad, mi aumento de líbido con la menstruación, mi fetichismo y mi deseo por el dolor que me conduce a dulces orgasmos. El amor por las fuertes penetraciones y por las más leves caricias. 
Reivindico mi yo animal, mi yo sexual, mi yo libre y mi yo que desea follarte.


martes, 27 de noviembre de 2012

Postporno en tu coño



La pornografía es un reflejo cultural del imaginario sexual de un determinado sitio, en un determinado momento. 
Es el reflejo sexual del hombre medio, capitalista, blanco y hetero.
Las filias y fobias sexuales admitidas, de una determinada cultura, quedan congeladas en su material pornográfico. 
El porno convencional o mainstream, refleja a la perfección la curva de excitación del hombre:









Mamada, mamada, mamada, mamada, penetración, estimulación anal, penetración anal, corrida en la cara, guarrear con la lefa.






Una serie de mujeres decidieron dar un golpe de Estado sexual, y bajo el lema de Annie Sprinkle "Be your own pornstar", nació el postporno como herramienta performativa de lucha feminista pro-sex, transfeminista y queer.
Mujeres como Itziar Ziga, María Llopis, Beatriz Preciado, Diana Pornoterrorista, Virginie Despentes, Marina Abramovic, Valie Export y muchas más, renovaron nuestro imaginario sexual y tomaron las riendas de la excitación. 
Hicieron el porno que ellas mismas querían ver. 
De repente tuvo cabida la representación de las sexualidades disidentes
y la lucha política se convirtió en arte. 



Se empoderaron de la penetración, de los dildos, de la eyaculación, 
del dolor, de las perversiones y de sus coños. 

Pero el postporno también es una corriente teórica que intenta entender 
la forma en la que nos domestican a través del pudor, del miedo, de la violación, 
de la precariedad, del género, de la infantilización, y desde una perspectiva personal y biográfica lo revienta todo.






lunes, 19 de noviembre de 2012

tu sagrado sexo



Mujer, tú tienes el control.




La idea de que somos la parte penetrable en el sexo, muchas veces nos ofrece 
la sensación de estar a la apetencia del otro, de estar a su disposición 
y de obtener un papel de sumisión.

Nada más lejos, el saber controlar de nuestro cuerpo 
nos convierte en un arma sagrada.

Lo que convierte una felación en un acto de desventaja, es inventado; 
seguramente hemos visto la cabeza de un hombre metiéndose en la 
boca de un cocodrilo, el cocodrilo está encantado, 
pero cuando despierta, cierra la boca. También hay determinadas 
posiciones de la pelvis 
que consiguen fracturar un pene. 

El ser conscientes de nuestro poder no supone que lo queramos
utilizar (siempre) sino que le da una tercera dimensión a nuestras
relaciones sexuales, agasajándonos con la erótica del poder;
nos da el control que siempre supimos que teníamos y que
nunca nos han contado.